RESIDENT EVIL: NOCHE CERO

RESIDENT EVIL: NOCHE CERO

SPOILERS DE TODA LA PELÍCULA

4.0/5

SPOILERS DE TODA LA PELICULA

Hay trabajos que uno acepta porque necesita el dinero. Y luego está el trabajo de Bryan: una entrega médica de madrugada, durante una tormenta y rumbo a Raccoon City, por el doble de sueldo. Después de todo lo que ocurre durante esa noche, probablemente habría preferido quedarse pobre.

Resident Evil: Noche Cero toma una decisión interesante desde el principio: en lugar de entregarnos otro héroe experto en armas, soldados o agentes secretos, pone en el centro a Bryan, un repartidor médico completamente normal que simplemente tuvo la peor noche laboral de su vida. No es Leon, no es Chris, no es Jill y tampoco es Alice. Es un tipo que no tiene idea de qué está ocurriendo y que, precisamente por eso, nos permite descubrir el desastre junto con él.

Un protagonista que no es un héroe

Bryan funciona porque no sabe qué hacer. Cuando llega a Raccoon City, las calles están prácticamente vacías, hay cadáveres por todas partes y las personas empiezan a comportarse de maneras que claramente no son normales. Él no tiene un entrenamiento especial para enfrentarse a esto y tampoco parece preparado para convertirse en el protagonista de una historia de supervivencia.

Además, antes de que todo se vaya al demonio, la película nos muestra algo de su vida personal. Bryan habla con su novia Michelle y aparece la posibilidad de que vaya a convertirse en padre. Esto ayuda a darle un objetivo mucho más humano que simplemente “sobrevivir”.

 

Bryan tiene miedo de no estar preparado para esa nueva responsabilidad y, mientras intenta procesarlo, termina entrando en una situación en la que literalmente tiene que luchar por su vida.

Y claro, justo cuando la conversación se pone interesante, pierde la señal.

Porque estamos entrando a Resident Evil. ¿Qué podría salir mal?

Bienvenido a Raccoon City

El primer encuentro de Bryan con una persona infectada marca rápidamente el tono de la película. Después de atropellar a una mujer durante la tormenta, intenta ayudarla, pero descubre que su cuerpo está cambiando. Lo que parecía un accidente termina convirtiéndose en el primer contacto de Bryan con las criaturas que están tomando la ciudad.

A partir de ahí, Noche Cero comienza a sentirse como un videojuego llevado a la pantalla.

Bryan tiene que desplazarse de un lugar a otro, buscar objetos, encontrar caminos, descubrir qué está pasando y enfrentarse a enemigos que no siempre funcionan de la misma manera. Hay espacios cerrados, puertas que necesitan algún objeto para abrirse y esa sensación constante de que detrás de la siguiente puerta podría haber cualquier cosa.

Y eso es importante porque una de las características más entretenidas de Resident Evil siempre ha sido precisamente esa sensación de exploración. No sabes qué vas a encontrar, cuánto tiempo vas a tener que esperar antes de volver a enfrentarte a un enemigo ni si el siguiente lugar será seguro.

Bryan tampoco lo sabe.

Umbrella vuelve a hacer de las suyas

Como era inevitable, detrás del desastre está Umbrella.

La corporación está experimentando con una sustancia capaz de provocar mutaciones y, como suele ocurrir en este universo, alguien decidió jugar con la biología humana sin pensar demasiado en las consecuencias.

El resultado es una infección que transforma a las personas de maneras bastante desagradables. No tenemos solamente zombies tradicionales: aparecen cuerpos deformados, tentáculos, extremidades adicionales y criaturas que parecen estar evolucionando constantemente.

Y aquí la película se permite ponerse bastante loca.

Algunas criaturas parecen formarse a partir de varios cuerpos humanos conectados entre sí, creando masas de extremidades, bocas, ojos y tentáculos.

Es como si alguien hubiera tomado todos los enemigos de Resident Evil, los hubiera metido en una licuadora y hubiera dicho: “Sí, esto está bien. Mándalo a producción.”

Lo curioso es que funciona. Las mutaciones hacen que los encuentros sean impredecibles y evitan que la amenaza se limite a dispararle al mismo tipo de zombie durante toda la película.

Bryan contra el videojuego

Uno de los detalles que más disfruté es que Bryan tiene cierta familiaridad con los videojuegos y cree que ese conocimiento podría ayudarlo a sobrevivir.

La película aprovecha esto para burlarse de una idea bastante divertida: jugar Resident Evil no significa que estés preparado para vivir uno.

En un videojuego puedes detenerte, revisar tu inventario, memorizar un mapa o buscar un punto de guardado. En la vida real, cuando una criatura mutante está intentando arrancarte la cabeza, probablemente no tengas tiempo para nada de eso.

En el juego: “Bueno, voy a guardar”.

En la vida real: “¿DÓNDE ESTÁ EL PUNTO DE GUARDADO?”

Ese humor negro es importante porque permite que la película se divierta con su propia premisa. Las criaturas pueden llegar a ser tan exageradas que mantener un tono completamente serio habría resultado extraño.

La entrega más importante de Bryan

La hielera que Bryan transporta termina siendo el centro de la historia. Lo que él creía que era una entrega médica cualquiera resulta contener una sustancia necesaria para desarrollar una cura.

Y eso cambia completamente el significado de su viaje.

Bryan no sabía que estaba transportando algo capaz de salvar a los sobrevivientes. Simplemente aceptó el trabajo porque le ofrecieron el doble de dinero.

Pero ahora tiene que atravesar una ciudad infestada para llevar esa sustancia hasta el hospital.

El problema es que durante el recorrido Bryan también ha sido infectado.

Su cuerpo comienza a transformarse y, mientras los científicos trabajan para desarrollar la cura, él se acerca cada vez más a convertirse en una de las criaturas que ha estado intentando evitar.

El final

Cuando Bryan finalmente llega al hospital, la cura está prácticamente lista. Parece que todavía existe una posibilidad de salvarlo.

Pero los científicos tienen miedo.

Ven lo que Bryan se está convirtiendo y dejan de verlo como una persona. Para ellos ya no es el repartidor que consiguió llevarles la sustancia que necesitaban; es otro monstruo.

Y ahí está la tragedia del personaje.

Bryan consigue cumplir su misión, pero no consigue salvarse a sí mismo.

No derrota a Umbrella. No detiene el brote. No se convierte mágicamente en un héroe de acción. Simplemente logra llevar aquello que podría permitir que otros sobrevivan.

Su historia no trata realmente de salvar Raccoon City.

Trata de sobrevivir una noche.

Y Bryan simplemente tuvo la mala suerte de estar ahí.

¿Por qué “Noche Cero”?

El título funciona precisamente porque esta película no pretende mostrarnos el final del desastre, sino su comienzo.

La infección apenas está empezando y Raccoon City todavía no se ha convertido completamente en el lugar que conocemos por los videojuegos. El mundo todavía no entiende qué está ocurriendo y la magnitud de la catástrofe apenas comienza a revelarse.

Eso también deja abierta la posibilidad de continuar este universo con otros personajes y otras historias.

Y me parece una decisión más interesante que intentar meter inmediatamente a todos los personajes conocidos de la franquicia.

¿Es un reboot?

Sí. Noche Cero funciona como una nueva interpretación de Resident Evil y no como una continuación de las películas de Alice protagonizadas por Milla Jovovich.

Y creo que eso beneficia a la película.

No necesita explicar dónde está Alice, por qué Bryan conoce a Leon o cómo encaja todo con las películas anteriores. Puede empezar nuevamente y construir su propio universo.

Los videojuegos siguen estando muy presentes, desde la exploración y los espacios cerrados hasta elementos visuales como la máquina de escribir, los objetos médicos y la estructura de avanzar por diferentes zonas mientras se descubren nuevas amenazas.

No solamente vemos referencias a los juegos: en varios momentos la película intenta reproducir esa sensación de estar jugando.

Lo que funciona y lo que no

Lo que más me gusta de Resident Evil: Noche Cero es que entiende que su protagonista no necesita ser extraordinario. Bryan funciona porque es alguien normal atrapado en una situación completamente absurda.

También funciona la mezcla de terror, acción y humor negro. La película sabe cuándo tomarse en serio el peligro y cuándo dejar que sus propias criaturas sean tan exageradas que terminemos disfrutando el absurdo.

Su principal problema está en el último tramo. Algunas explicaciones llegan demasiado rápido y ciertas ideas que la película había construido con calma terminan resolviéndose de manera apresurada. Además, conforme las mutaciones se vuelven más exageradas, el terror va dejando espacio al espectáculo.

Aun así, hay una sensación que la película consigue recuperar bastante bien: no saber qué hay detrás de la siguiente puerta.

Y eso es, quizá, una de las cosas más Resident Evil que podía hacer.

Veredicto de Cine y Sinfonía

Resident Evil: Noche Cero no es perfecta, pero tampoco necesita serlo para funcionar como una nueva puerta de entrada a la franquicia.

Tenemos una Raccoon City nuevamente condenada, una Umbrella jugando con cosas que definitivamente no debería tocar, criaturas cada vez más grotescas y un protagonista que no pidió nada de esto.

Bryan solamente aceptó un trabajo porque le ofrecieron pagarle el doble.

Y terminó llevando la cura del apocalipsis mientras se convertía en un monstruo.

El empleado del mes definitivamente no va a ser él.

Para mí, Noche Cero funciona cuando recuerda que Resident Evil no se trata solamente de dispararle a monstruos. También se trata de explorar, de administrar recursos, de abrir puertas que quizá hubiera sido mejor no abrir y, sobre todo, de preguntarte qué demonios te está esperando al otro lado.

Y si alguien les ofrece el doble de dinero por hacer una entrega de madrugada en Raccoon City…

NO LO HAGAN.

De verdad.

No lo hagan.

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