2.5/5
ADVERTENCIA: ESTA CRÍTICA CONTIENE SPOILERS DE LA PELICULA
Dirigida por Daniel Sánchez Arévalo, Colisión parte de una premisa que, desde el primer momento, despierta la curiosidad. Ambientada en Madrid durante la crisis económica de 2013, la película comienza con un atraco bancario que termina en un accidente automovilístico. Lo que podría parecer el punto de partida de un thriller convencional se transforma en un ejercicio narrativo que explora distintas posibilidades a partir de una misma situación.
UN ATRACO, CUATRO DESTINOS
¿Qué habría ocurrido si uno de los implicados hubiera muerto en el accidente? ¿Cómo cambiarían las decisiones de los demás? ¿Qué secretos saldrían a la luz y qué consecuencias tendría una pequeña variación en los acontecimientos?
La película construye diferentes historias alrededor de estas preguntas, modificando el rumbo de la narración según el personaje que pierde la vida. Es una propuesta interesante porque no se limita a repetir los acontecimientos: cada escenario permite descubrir nuevas relaciones, motivaciones y traiciones.
Sin embargo, una idea atractiva no siempre garantiza una experiencia cinematográfica satisfactoria.
CUATRO PELICULAS EN UNA
Uno de los principales atractivos de Colisión es la manera en que cada historia modifica nuestra percepción de los personajes. Lo que inicialmente parece una situación relativamente sencilla comienza a revelar una red de secretos en la que policías, atracadores y otros implicados tienen mucho más que ocultar.
El problema aparece cuando la película comienza a depender demasiado de su propio mecanismo narrativo.Las primeras variaciones funcionan porque el espectador todavía está descubriendo las reglas del juego. Cada giro abre una posibilidad distinta y obliga a reconsiderar lo que creíamos saber. Sin embargo, después de las primeras dos historias, la fórmula comienza a hacerse evidente.
La pregunta deja de ser qué podría suceder y se convierte en cuánto falta para descubrir la siguiente variación.
La película intenta explorar cómo reaccionan los personajes ante diferentes circunstancias, pero algunas situaciones terminan sintiéndose repetitivas. Aunque las consecuencias cambian, el recurso que organiza la narración permanece demasiado presente.
La sensación es la de estar viendo cuatro películas dentro de una misma película. Y, aunque esa estructura puede resultar estimulante sobre el papel, también exige una evolución constante que mantenga el interés entre una historia y otra.
En Colisión, esa evolución no siempre consigue sostenerse.
CUANDO LOS GIROS DEJAN DE SORPRENDER
El guion apuesta por las revelaciones, las traiciones y los secretos que conectan a sus protagonistas. Descubrir que las relaciones entre los personajes son mucho más complejas de lo que aparentaban añade una dimensión interesante al relato.
No obstante, considero que algunas revelaciones llegan demasiado pronto.
El hecho de que varios integrantes de la banda tengan vínculos con la policía cambia nuestra manera de interpretar el atraco y sus consecuencias. Es información importante para comprender el alcance de la historia, pero conocerla tan temprano reduce parte del misterio que podría haber acompañado las siguientes versiones.
Los primeros giros provocan un «¡wow!». Después, la reacción comienza a transformarse en un «ajá, ¿y luego qué?».
No es que una película deba ocultar toda su información hasta el desenlace. El problema es que, cuando el espectador comprende demasiado pronto cómo funciona el mecanismo, las sorpresas posteriores necesitan aportar algo más que una nueva variación de los acontecimientos.
Aquí es donde Colisión comienza a perder fuerza. La intriga continúa, pero la capacidad de sorprender disminuye y el relato se vuelve más predecible en su estructura, incluso cuando los acontecimientos particulares todavía pueden resultar inesperados.
UN RITMO QUE NO TERMINA DE FUNCIONAR
Con una duración cercana a las dos horas, la película necesita justificar el tiempo que dedica a cada una de sus posibilidades narrativas.
Sin embargo, el desarrollo se siente lento y, por momentos, aburrido. La repetición de situaciones y la necesidad de reconstruir los acontecimientos desde diferentes perspectivas terminan afectando el ritmo.
La propuesta tiene elementos suficientes para mantener la atención, pero no todas las historias consiguen despertar el mismo interés. En lugar de sentir que cada segmento incrementa la tensión, hay momentos en los que parece que la película vuelve sobre terrenos que ya conocemos.
Esto resulta especialmente frustrante porque la premisa prometía precisamente lo contrario: un relato en el que cada decisión pudiera cambiarlo todo.
El desenlace, por su parte, revela que Ernesto consigue quedarse con los diamantes auténticos, mientras Carla y Raúl terminan detenidos en el aeropuerto. La última posibilidad, en la que los cuatro integrantes de la banda sobreviven al accidente, cierra el juego de las alternativas, pero también deja una sensación extraña.
Después de tantas posibilidades, traiciones y consecuencias, queda la pregunta: ¿y luego qué?
La película consigue dar sentido a buena parte de su recorrido, pero eso no significa que el desenlace compense por completo el desgaste narrativo anterior.
UN EJERCICIO INTERESANTE, NO DEL TODO SATISFACTORIO
Colisión tiene una idea central que merece reconocimiento. Jugar con las consecuencias de una misma situación y construir diferentes relatos a partir de la muerte de sus protagonistas ofrece posibilidades interesantes para explorar la moralidad, la supervivencia y las relaciones entre los personajes.
Sin embargo, la película parece confiar demasiado en que su estructura y sus giros serán suficientes para mantener al espectador interesado durante todo el metraje.
Y es una lástima, porque la propuesta tenía potencial para convertirse en un thriller mucho más estimulante.
Al final, Colisión deja la impresión de un experimento narrativo cuya ambición supera su capacidad para sostener el interés. Sus primeras historias despiertan curiosidad, pero las siguientes no siempre consiguen mantener la misma intensidad.
VEREDICTO
Con 2.5 de 5 estrellas, Colisión se queda en una zona intermedia: una película con una premisa atractiva que no termina de aprovechar todas sus posibilidades.
La estructura es su mayor virtud y, al mismo tiempo, su principal limitación. Lo que al principio funciona como un recurso ingenioso termina convirtiéndose en una fórmula que desgasta la sorpresa y afecta el ritmo.
Porque una cosa es contar cuatro historias dentro de una película y otra muy distinta es conseguir que las cuatro sean igualmente necesarias.
En ocasiones, el cine necesita explorar todas las posibilidades de una idea. En otras, necesita reconocer cuándo ya nos ha contado suficiente .



